Es una psicoterapia orientada a la solución de problemas concretos en un corto periodo de tiempo, que busca generar cambios efectivos y tangibles.
En lugar de profundizar indefinidamente en el pasado, se enfoca en el presente y en cómo alcanzar el futuro que quieres.
Cada sesión dura de 50 a 60 minutos.
La frecuencia habitual es semanal. Sin embargo esta puede variar según el caso.
No existe una duración estándar para la terapia. Depende del motivo de consulta, de los objetivos y de cómo avance cada proceso.
Hay procesos breves y enfocados, que pueden durar algunos meses, y otros que requieren un acompañamiento más prolongado.
La confidencialidad significa que todo lo que compartes en terapia se mantiene en reserva y está protegido por el secreto profesional. Además, la información contenida en tu ficha clínica es considerada un dato sensible y debe ser resguardada de acuerdo con la legislación chilena.
Esta confidencialidad solo puede limitarse en situaciones excepcionales establecidas por la ley, por ejemplo, cuando existe un riesgo grave para la propia persona o para terceros.
Tus datos personales y clínicos se utilizan únicamente para tu atención y para la gestión administrativa necesaria del proceso. No se comparten con terceros sin tu autorización, salvo en los casos expresamente permitidos o exigidos por la ley.
Consultar con un psicólogo puede ser recomendable cuando las dificultades emocionales, conductuales o relacionales comienzan a interferir de manera persistente en la vida cotidiana. Ansiedad, tristeza prolongada, problemas de sueño, conflictos, duelos y dificultades de concentración son algunas señales que pueden indicar la necesidad de apoyo profesional.
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